UNA LARVA DE MOSQUITO
Me pregunto qué pasará con las lágrimas abajo del agua. No puedo confiar en mis propios sentidos, la realidad que percibo hoy es más relativa que nunca; surrealista, incluso, el tiempo se derrite como los relojes de Dalí mientras mi cuerpo me traiciona con sus constantes boicots. Siento que mis órganos internos se están organizando y planean una serie de piquetes o una huelga general. Mis oídos, por ejemplo, me quieren hacer creer que están sumergidos bajo el agua, pero mis orejas están secas. Mi piel, por otro lado, hace de cuenta que está insolada, caliente pero con escalofríos y piel de gallina. Mis ojos se sienten como si hubiesen estado mirando fijo al fuego por horas, y mi olfato directamente decidió renunciar llevándose con él a mi querido gusto. Ya no puedo apreciar los sabores. Los alimentos y las bebidas pasaron a ser una especie sustancia genérica, a base de calorías, que viene de diferentes formas y colores. Combustible para mantenerme en pie. ...