UNA LARVA DE MOSQUITO
Me pregunto qué pasará con las lágrimas abajo del agua.
No puedo confiar en mis propios sentidos, la realidad que percibo hoy es más relativa que nunca; surrealista, incluso, el tiempo se derrite como los relojes de Dalí mientras mi cuerpo me traiciona con sus constantes boicots. Siento que mis órganos internos se están organizando y planean una serie de piquetes o una huelga general. Mis oídos, por ejemplo, me quieren hacer creer que están sumergidos bajo el agua, pero mis orejas están secas. Mi piel, por otro lado, hace de cuenta que está insolada, caliente pero con escalofríos y piel de gallina. Mis ojos se sienten como si hubiesen estado mirando fijo al fuego por horas, y mi olfato directamente decidió renunciar llevándose con él a mi querido gusto. Ya no puedo apreciar los sabores. Los alimentos y las bebidas pasaron a ser una especie sustancia genérica, a base de calorías, que viene de diferentes formas y colores. Combustible para mantenerme en pie.
No me resulta fácil respirar, por más involuntario que sea el proceso, y me palpita el cráneo en vez del corazón. Estoy prendida fuego y me da frío; sonrío, pero me caen litros de lágrimas de cada ojo porque tengo un estornudo fantasma alojado en el tabique desde el miércoles. Estoy sin ganas de comer, ni de dormir. No siento, no huelo, no escucho, no veo bien, pero mi imaginación está hiper activa. Atrapada en una mente desequilibrada, encerrada en un cuerpo averiado, aislado, pero activa en fin. Trabajando para mi satisfacción desde 1988, creo que es la única parte de mí que es inmune a la adversidad terrenal. De hecho, suele alimentarse de mi desgracia y, cual mosquito chupando sangre, necesita esa parte de mí para producir sus huevos. De todas formas, afortunadamente, nuestra relación es simbiótica, y su alimentación es variada.
Le has hecho una oda al covid, querida hermana. Creí habrme contagiado a la distancia, fui a hisporme pero negativo. Creo que un poquito de mí quería flashear un contagio a nivel místico... pero ni es necesario la conexión ya está. Aún así, nuy dentro tuyo, no te llamaba la curiosidad que era tenerlo?
ResponderEliminarJajja, si, puede ser que muy en el fondo, una parte de mí, quería tener Covid. Así como también, en el fondo de mis fondos, otra pequeña parte de mí quiere estar presa. Me imagino que me iría bastante bien en la cárcel... ¿Vos qué opinás?
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