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Mostrando entradas de octubre, 2021

HAY PERSONAS, Y PERSONAS

   No te confundas, cualquiera está cuando estás bien, saludable y de buen humor. Es fácil, conseguir gente que se sume a festejar una buena noticia; gente que te acompañe mientras estás feliz, o que quiera salir con vos a tomar algo, bailar, y divertirse, por ejemplo. De hecho, es un placer participar en esos casos. Cualquiera lo hace, y no es gran mérito porque siempre se recibe algo a cambio. Si la felicidad solo es real cuando es compartida, como bien dijo Christopher McCandless, es porque es como una enfermedad infectocontagiosa. Y se propaga aún más rápido que el Covid 19.    Por otro lado, estar presente cuando una persona está triste e s otro tema. Es un gesto completamente desinteresado. Porque es difícil ser testigo de la oscuridad ajena, y no es un plan divertido ir a abrazar a un ser querido mientras llora como un bebé. En general, la indiferencia reina en este mundo de egos. Desmedidos y desproporcionados, los egos, en una constante búsqueda de auto...

LOS HUEVOS REVUELTOS Y EL MUNDO NOCTURNO

De hoy más temprano-     Huevos Revueltos Todo mezclado,  sentimientos y pensamientos cual ingredientes amalgamados,  para salpimentar,  una pizca de angustia del Himalaya y furia en granos. De ahora-    Debería estar durmiendo pero no tengo ni una gota de sueño. Son las 4 am., una de mis horas preferidas. Solitario es mi mundo nocturno. Silencioso, si no fuera por Netflix que me acompaña de fondo.  Me gusta poner series porque pasan de un capítulo al otro sin necesidad de tocar el mouse. Elijo comedias, sitcoms en general, porque las sigo de oído; casi ni miro la pantalla. O películas que ya vi varias veces, con más diálogo que efectos especiales. Y todo esto en volumen bajo porque Noe duerme en el cuarto de al lado. Al de la computadora, más específicamente, lo dejo en 35 porque tiene números del 1 al 100 y yo solo dejo el volumen en números impares o redondos. Con Netflix la cuestión es a ojo, así que lo pongo a la mitad. Ahora, si la hela...

DIA DE LA MADRE, NOCHE DE JUEGOS

  Y a vos  ¿Quién te invitó?    Me podría haber quedado donde estaba pero no, me fui a la noche de juegos. Pensé que si no iba podía perjudicar a un equipo por la falta de un jugador, me imaginé que teníamos que ser un número par para que haya justicia en el tablero. La vida, sin embargo, tenía otros planes. No se iba a jugar a nada esa noche, en realidad. Tampoco asistirían todos los jugadores. El resultado fue otro al final y por más que éramos cuatro, número par, no hubo necesidad de tablero.     La verdad es que yo no tenía tantas ganas de jugar, esa noche. No fue mi idea original. Me lo plantearon y acepté ya que la reunión era en mi casa. Pero me equivoqué. Lo que hicimos fue beber, hablar, escuchar música, hablar, comer algo, y hablar. Improvisamos, lo cual me agrada; en especial, la parte de la conversación. Estuvo bueno, para mí, ese momento. Rescatable, hasta que recordé cuán diferente soy de la gente normal.    Fui transparente, me...