LOS HUEVOS REVUELTOS Y EL MUNDO NOCTURNO
De hoy más temprano-
Huevos Revueltos
Todo mezclado, sentimientos y pensamientos cual ingredientes amalgamados,
para salpimentar, una pizca de angustia del Himalaya y furia en granos.
De ahora-
Debería estar durmiendo pero no tengo ni una gota de sueño. Son las 4 am., una de mis horas preferidas. Solitario es mi mundo nocturno. Silencioso, si no fuera por Netflix que me acompaña de fondo.
Me gusta poner series porque pasan de un capítulo al otro sin necesidad de tocar el mouse. Elijo comedias, sitcoms en general, porque las sigo de oído; casi ni miro la pantalla. O películas que ya vi varias veces, con más diálogo que efectos especiales. Y todo esto en volumen bajo porque Noe duerme en el cuarto de al lado. Al de la computadora, más específicamente, lo dejo en 35 porque tiene números del 1 al 100 y yo solo dejo el volumen en números impares o redondos. Con Netflix la cuestión es a ojo, así que lo pongo a la mitad. Ahora, si la heladera empieza a hacer ruidos cambia la historia.
En fin, ya pasaron mil capítulos de Seinfeld, creo. Ya tomé café con leche, tallé una cara en un carozo de palta, escribí un poco con mi Parker, y fumé doscientos cigarrillos. Los gatos se durmieron al lado mío hace una hora, en un almohadón sobre la silla. Ni siquiera entran, rebalsan por los bordes. Ahora me toca a mí decidir si quiero dormir unas horas, o si mejor me conviene seguir de largo y dormir mañana a la noche... Temprano.
El tema es mi mente, a la computadora la puedo apagar con un par de clics. Lo que pasa es que no sé cómo hacer para no pensar en lo que pienso, y la noche es la mejor anfitriona. No hay interrupciones ni límites, nada que me distraiga, nadie que me detenga. Hay cierta libertad en la oscuridad, en el anonimato y la invisibilidad. Me encanta pero, a la vez, me aísla.
Solitario es mi mundo nocturno.
Comentarios
Publicar un comentario