DEL SUBMUNDO A LA OFICINA

Ya entiendo por qué la gente no se queja, poco a poco nos fueron condicionando. Lamento comunicarles que: hemos sido domesticados. 

    I

  Antes, cuando era salvaje, el tiempo pasaba mucho más lento. Mis días eran impredecibles, lo mismo pasaba con mis noches. Estaba viviendo a mi propio ritmo y se me hacía muy difícil coincidir con los horarios del resto de la humanidad. Es que en mi antiguo calendario no existían los lunes ni los viernes. No había agenda, no se usaban las alarmas porque no había necesidad y rara vez se registraba una fecha. Sin fines de semana, ni días franco, ni vacaciones estipuladas, eran insignificantes hasta los feriados. Todo era optativo, nada inamovible. En ese submundo en el que vivía en aquél entonces, no había tanta diferencia entre un día y el siguiente; como la diferencia entre un paso y el próximo, el avance era casi imperceptible hasta que llegaba a un lugar. 

    II

  Ahora, sin embargo, soy una pasajera más del colectivo, en hora pico. Me disfrazo de gente bien todas las mañanas y salgo a comportarme como una persona normal. Once horas después vuelvo a casa y pienso cosas como estas, mientras me lavo los dientes o me pego una ducha. Tengo muy claro, de repente, qué pasa con los lunes y cuál es la onda de los viernes. Y creo que los sábados son la cereza del postre porque son los únicos días que te podés levantar y acostar a la hora que quieras. Se siente como una estrellita dorada en el medio de la frente. También me interesan algunas fechas y todos los feriados, para colmo, de lunes a viernes uso dos alarmas y ambas me parecen necesarias. 

    III

  A pesar de todo, fue mía la decisión y la tomé a conciencia. Nada fue accidental. Después de años de reflexión, introspección, experimentación y revolución, llegué a este punto en el que me encuentro hoy. Acá en la Ciudad de Buenos Aires, desde un 3er piso de un departamento de dos ambientes sobre la calle Bonpland, en Villa Crespo, siendo miércoles 16 de febrero del 2022 a las once y veinte pm., intentando terminar un texto que empecé hace tres días. El problema es que el tiempo pasa mucho más rápido cuando uno se mantiene ocupado, las agujas del reloj aceleran su velocidad y en un instante pasó una hora. Oh sorpresa, Einstein tenía razón, es relativo. Aún así, vivirlo en carne propia es otro tema.

To be continued...

Comentarios

  1. En una escala del 1 al 10, como dirías que afectó esto a tu vida. Siendo 0: negativo, siendo 10: positivo

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  2. Mhm... Recién pasó un mes y monedas, pero me atrevería que decir que un 7,5 por ahora.
    Tiene su lado B, obvio, pero su lado A no me deja tiempo mucho para pensar y si no pienso, no me deprimo. Ja

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