3 DÍAS DESPUÉS...

Qué dilema, el tiempo. Las horas, los días, las noches, los años... 
A veces me cronometro a mí misma, y corro carreras imaginarias compitiendo solo contra mí. Sin jurado ni testigos, ahorro minutos como si fueran de oro. Para empezar el día hábil suelo ponerme dos alarmas, la función de la primera es prepararme para la segunda. Y no me gusta dormir porque siento que podría estar haciendo algo más productivo con mi vida aparte de estar inconsciente, lo hago poco y solo por obligación. Ni siquiera me alimento en el horario de almuerzo porque prefiero fumar, tomar agua fría, escuchar música, y que me sobren 15 minutos. Para volver a aclimatarme, tal vez, o renovar el mate antes de arrancar el segundo round.

Al mismo tiempo, soy de desperdiciar horas como si fueran descartables mirando películas de fantasía y ciencia ficción, por ejemplo, o series infinitas a modo de anestesia. Es una de mis dicotomías de cabecera, esta del tiempo de acuerdo al calendario gregoriano. Debería ser tan simple como aceptarlo sin pensar, sin cuestionar. Sin embargo, heme aquí; pensando en la calidad sobre la cantidad. Porque reconozco que también, a pesar de todo, he sabido aprovecharlo haciendo lo que me gusta por más insignificante que sea para el resto de la humanidad. Porque soy consciente de lo efímeras que son las noches. Fugaces las semanas que integran los meses, y los instantes que componen los años.


3 días después... Este pensamiento, ve la luz.
"Estaba tan cansada que no confiaba en mis palabras."

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